Sinapsis
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domingo, febrero 08, 2004
 

¿ADIÓS AL 'HUBBLE'?


Pocas horas después de anunciar George W. Bush que Estados Unidos regresará a la Luna en 2015, Sean O'Keefe, administrador general de la NASA, convocó una reunión urgente en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales, donde el ocupante de la Casa Blanca había vivido su 'momento Kennedy'. El encuentro se celebró el 16 de enero y asistieron unas cien personas. O'Keefe habló sin notas durante 45 minutos, al término de los cuales se supo el nombre de la primera víctima del giro en el programa espacial estadounidense. El responsable de la NASA explicó que, por seguridad, los astronautas no volverían a visitar el 'Hubble' para ponerlo a punto. El telescopio quedaba así condenado a una muerte prematura de la cual sólo puede salvarle un cambio de opinión que, en año electoral, no hay que descartar.

El impacto de la jubilación anticipada del 'Hubble' será mayor cuanto más se aleje uno de la Tierra. "Para la cosmología será un desastre, una tragedia", lamenta el astrofísico Narciso Benítez desde la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. Al otro lado de la calle, en el Instituto Científico del Telescopio Espacial, el guipuzcoano Jesús Maíz Apellániz estudia las regiones donde nacen, viven y mueren estrellas con más de diez veces la masa del Sol. Cree que para su especialidad será un duro golpe, aunque no tanto como para la cosmología. Agustín Sánchez Lavega, cuyo campo de estudio son las atmósferas de los planetas del Sistema Solar, estará entre los menos perjudicados. "Para nosotros, será un mazazo mitigado por las naves que se mandarán en los próximos años a otros mundos", explica este astrónomo de la Universidad del País Vasco.

Dos desastres

El telescopio espacial se puso en órbita en 1990, cuatro años después de lo previsto. La causa de la demora fue la explosión del 'Challenger' cuando despegaba de Cabo Cañaveral el 28 de enero de 1986. Y ha sido otro desastre, el del 'Columbia' del 1 de febrero de 2003, el que puede adelantar su final. Dadas las recomendaciones de seguridad del comité investigador del accidente de hace un año, los vuelos de transbordadores cuyo destino no sea la Estación Espacial Internacional (ISS) serían mucho más complicados y costosos que hasta ahora: tendría que poder inspeccionarse y reparar la nave en órbita, además de contar con otra preparada para salir al rescate en caso de avería grave. Los astronautas han viajado hasta el 'Hubble' cuatro veces -la última, en marzo de 2002- para cambiar piezas e instalar instrumental. Estaba prevista una quinta misión que prolongaría su vida hasta 2011, cuando entre en servicio el 'James Webb'. Ahora, esa expedición, planeada para 2006, es historia.

Desde la corrección, en diciembre de 1993, de la miopía que sufría por un defecto de pulido del espejo, el 'Hubble' ha revolucionado nuestro conocimiento del Cosmos. "La astronomía óptica cambió drásticamente a comienzos del siglo pasado, cuando se pasó de los telescopios refractores a los reflectores. Con el de monte Wilson, con un espejo de 2,5 metros, Edwin Hubble descubrió en 1929 la expansión del Universo y que las galaxias no son nebulosas, sino universos islas", explica Sánchez Lavega. La entrada en servicio en 1948 del observatorio de monte Palomar, con su espejo de 5 metros, permitió "la detección de los cuásares, los objetos más lejanos, y el desarrollo de la astrofísica estelar". Y, hace catorce años, el telescopio orbital salvó el inconveniente que había supuesto hasta entonces ver el cielo a través de la atmósfera terrestre.

"El 'Hubble' es hoy por hoy insustituible", sentencia Benítez. Para la especialidad de este vizcaíno, el estudio de las galaxias más débiles, es "la mejor herramienta. Si lo retiran prematuramente, no sé cuándo volveremos a tener imágenes como las que toma la Cámara Avanzada de Exploración (ACS)". No hay observatorios terrestres -ni los Keck, de Hawai, con sus espejos de 10 metros- que puedan competir con el orbital a la hora de avanzar en el conocimiento del origen y la estructura del Universo. Gracias a su agudeza visual, los astrónomos saben que el Big Bang, la explosión con la que empezó todo, ocurrió hace 14.500 millones de años, 1.000 millones de años más o menos, "se han dado pasos de gigante" en el estudio de la evolución de las galaxias y se ha sabido de la existencia de la energía oscura.

Sueño y pesadilla

Más cerca en el tiempo y en el espacio -"en nuestra galaxia y en las galaxias cercanas"-, el telescopio orbital y los terrestres han demostrado su complementariedad. "El primero separa los objetos débiles del fondo y los segundos pueden apuntar a ellos un montón de tiempo. Uno identifica los blancos y los otros los observan", dice Maíz apellániz. Algunas de las imágenes más espectaculares tomadas por el 'Hubble' corresponden a regiones de formación estelar, donde nacen, viven y mueren estrellas supermasivas: lugares como 30 Doradus, en la Gran Nube de Magallanes, y los Pilares de la Creación, en la Nebulosa del Águila.

En la vecindad de la Tierra, el 'Hubble' ha explorado desde Marte hasta los objetos del cinturón de Kuiper, situado más allá de Plutón. Únicamente ha dado la espalda a los planetas interiores -Venus y Mercurio-, cuya observación podría dañar sus instrumentos por la cercanía del Sol. Poco después de ser reparado por primera vez, captó en 1994 el impacto de los restos del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter, "un hecho fortuito que no hubiéramos visto sin él", indica Sánchez Lavega. Y sus imágenes de Urano y Neptuno muestran detalles sólo visibles para naves espaciales.

El sueño político de la vuelta a la Luna y la conquista de Marte se ha convertido en una pesadilla para los astrofísicos de todo el mundo. Con lo peor en mente, se preparan para exprimir el telescopio espacial al máximo durante lo que le quede de vida, para acumular datos que analizar hasta que entre en servicio el 'James Webb' a principios de la próxima década. "No podemos saber cuánto tiempo le queda al 'Hubble'. Sin una misión de mantenimiento, puede durar años o fallar mañana", lamenta Maíz Apellániz. El observatorio está en un entorno hostil en el que tiene los días contados si no se le pone a punto periódicamente. "Igual se estropea dentro de una semana o igual aguanta cuatro años como un valiente", desea Benítez.


UN DINERO YA GASTADO Y UNA SOLUCIÓN DE TRÁMITE

Los instrumentos que tenían que colocarse en el 'Hubble' en 2006 están preparados desde hace tiempo: los 200 millones de dólares que se han gastado en su diseño y fabricación pueden ir a la basura. Además, la misión robótica para preparar la caída controlada del telescopio a la Tierra puede costar otros 300 millones, casi tanto como enviar astronautas a repararlo por última vez. La jubilación del observatorio saldría, por tanto, más cara que la prolongación de su vida útil.

El argumento económico es uno de los que esgrimen los astrofísicos estadounidenses que presionan a la NASA para que reconsidere su decisión de no volver a reparar el 'Hubble'. Por de pronto, han logrado que Sean O'Keefe haya pedido un segundo informe sobre el asunto al almirante Harold W. Gehman, presidente del Comité para la Investigación del Accidente del 'Columbia' (CAIB). La ventaja con la que juegan los científicos es que es año de elecciones presidenciales en Estados Unidos y, si hay algo impopular, es el derroche de dinero público.

Una solución de trámite sería que el instrumental destinado al telescopio espacial de la NASA y la ESA fuera la base de otro observatorio orbital más pequeño que llenara el hueco temporal entre el final del 'Hubble', que en el mejor escenario se jubilaría hacia 2007 ó 2008, y el despegue del 'James Webb' en 2011. Si no se hace eso, "hay muchos campos de la astronomía que van a sufrir un estancamiento. Esto ha sido una puñalada trapera. Es algo puramente político. Lo que se intenta es construir cacharros nuevos para beneficio de la industria aeroespacial", dice Jesús Maíz Apellániz respecto a los planes marcianos de George W. Bush.


LOS NÚMEROS

Estreno: 25 de abril de 1990.

Coste de construcción: Unos 2.000 millones de dólares de 1990. El coste de cada misión de servicio oscila entre los 400 y 500 millones de dólares.

Vida útil: 20 años.

Dimensiones: 13 metros de largo por 4 de ancho. Pesa 12,5 toneladas y su espejo mide 2,5 metros de diámetro.

Situación: a unos 600 kilómetros de altura, completa una órbita terrestre en 97 minutos.

Misiones de mantenimiento: Cuatro (1993, 1997, 1999 y 2002).

Información: Manda 120 gigabytes de datos cada semana.

Observaciones: En sus primeros diez años, hizo 271.000 observaciones de 13.670 cuerpos celestes. En ese periodo, los astrónomos publicaron en revistas científicas 2.651 artículos sobre descubrimientos basados en información del 'Hubble'.

Publicado originalmente en 'El Correo'.
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  • © Luis Alfonso Gámez, 2003.


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